Es inevitable que, antes o después, surja algún error en una web. No necesariamente un error grave que deje la web fuera de servicio, que también, sino incluso pequeños errores que rompen la visualización, hacen que funcionalidades que antes funcionaban perfectamente dejen de hacerlo, o que simplemente sean molestas a la hora de gestionar la web.
Y las razones pueden ser muchísimas. Tantas, que a veces no tenemos ni la más mínima pista de cuál es la causa o dónde empezar a buscar. Así que vamos a ver cómo localizar la causa de cualquier error que se produzca en nuestra web.